La reparación de móviles no es una tienda, es un taller con mostrador, y esa diferencia lo explica casi todo. En el comercio minorista quedan 28 de cada 100 € después de pagar la mercancía; en este epígrafe quedan 52, porque lo que se cobra es sobre todo mano de obra. Ahí está el atractivo, y también el tamaño real: la empresa media del grupo factura 142.300 € al año y deja unos 24.600 € de excedente. Es un buen sueldo, no un rendimiento del capital. La dirección también sorprende. Entre 2020 y 2025 el comercio minorista español perdió el 13,4 % de sus empresas y las tiendas de equipos informáticos y de telefonía, el 20,5 %. El epígrafe que repara sumó un 4,0 %, y su facturación creció un 38 % en seis años. Se vende menos aparato en tienda y se arregla más. La amenaza es igual de concreta, y está medida: cambiar una pantalla cuesta 135 € de media sobre un terminal que se compra nuevo desde 270 €. El techo del precio no lo pone el taller, lo pone el escaparate de al lado. Los clientes confirman dónde se juega el partido: hablan de rapidez en el 30 % de las reseñas buenas y del precio solo en el 7 % de las malas. Lo que sí les enfada es el plazo, un 26 %. Aquí se compite arreglando hoy y con repuesto que aguante, no rebajando.