La cerrajería 24 horas es el único de los seis oficios de barrio que hemos medido donde el plazo manda sobre todo lo demás: el 43 % de las reseñas positivas hablan de rapidez y puntualidad, muy por encima del trato, que es lo que encabeza los elogios en los otros cinco. La explicación está en cómo se contrata, porque nadie elige cerrajero con calma, se elige con la puerta cerrada y el móvil en la mano. Y de ahí sale también su punto débil: el precio explica el 34 % de las quejas y es el motivo de queja más repetido del modelo. Quien no puede pedir tres presupuestos es quien más se siente abusado. El dato que ordena esta ficha aparece al leer los importes que citan los clientes enfadados. La mitad menciona 100 € o menos, exactamente el precio medio de una apertura de puerta. Es decir, la mayoría de las quejas no son por facturas desorbitadas sino por no saber lo que se iba a pagar antes de que llegara el cerrajero. Los casos extremos existen, están documentados y han terminado en sanciones de consumo de más de 21.000 € y en condenas a devolver lo cobrado de más, pero no son la norma. La norma es la ausencia de presupuesto previo, y ese es un problema de gestión, no de mercado: quien lo resuelva con una tarifa clara antes de salir del taller se lleva por delante la mitad de la mala fama del sector. Como negocio, los números son razonables y poco espectaculares. La inversión es baja para lo que da, entre 15.000 € con furgoneta y 70.000 € con taller y guardia, y se recupera en poco más de año y medio en el escenario estándar. A cambio el techo es bajo, y lo pone el número de técnicos disponibles. Llama la atención que el formato de solo furgoneta deje casi lo mismo que el taller con un oficial contratado: el mostrador de copias y mandos añade facturación, pero también nómina, alquiler y stock. La ventaja de abrir taller no está en el margen sino en la captación, porque el local se ve, se recuerda y el cliente vuelve. Los dos avisos serios están fuera de la cuenta de resultados. El primero es la guardia, porque anunciar 24 horas obliga a cumplirlo y uno de cada diez comentarios negativos es de alguien que llamó y no encontró a nadie. El segundo es el canal de las aseguradoras, que aparece en el 13 % de las quejas y solo en el 2 % de los elogios: aporta volumen, pero trae un cliente que no ha elegido y una tarifa que decide otro.