Realquilar habitaciones sin permiso le costó el piso y las costas
La Audiencia Provincial de Madrid confirmó en febrero de 2026 la extinción del contrato de una inquilina de renta antigua que realquilaba las habitaciones. Los ocupantes pagaban entre 500 y 550 € por habitación directamente a la arrendataria, y el tribunal dio por probado que el piso no era su residencia sino alojamiento para terceros a cambio de dinero. Resultado: extinción, desalojo y costas. El marco es el mismo que gobierna todo el modelo, el artículo 8.2 de la ley de arrendamientos, y la lectura también: sin consentimiento escrito, esto no es un negocio, es una causa de desahucio.
Infobae, sobre sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid
