Un jubilado con ahorros que compró tres, y ya ha cobrado una
Isidro tiene 73 años y empezó a comprar nudas propiedades a los 66. Lleva tres viviendas, pagadas entre 60.000 y 80.000 € cada una, todas de usufructuarios de entre 80 y 90 años. Uno ha fallecido y con los otros dos mantiene buena relación. Su forma de decir lo que esta ficha llama riesgo de longevidad es la del comprador real: reconoce que es la gran incertidumbre detrás de todo esto, y que aun así uno no piensa mucho en cuándo dejarán de vivir los usufructuarios. El caso enseña además el perfil real del comprador español, que no es un fondo sino alguien de unos cincuenta años en adelante con capital parado.
El Español, sobre el auge de la nuda propiedad en las capitales
