+Entrada barata de verdad: 20-30K llave en mano, local de 40-80 m² y licencia de gimnasio sencilla.
+Ticket por minuto altísimo: 25-31 € por sesión de 20 minutos y cuotas de 99-319 €/mes, si hay oficio detrás.
+Evidencia a favor en usos concretos: dolor lumbar y sarcopenia con aplicación guiada, un público real (45+, espalda, sin tiempo) que el gimnasio no atiende.
+El nicho superviviente existe: operadores estables desde hace 10 años y una segunda ola premium con crecimiento verificable.
+El cliente de los supervivientes está encantado: 4,89 en Google (78 estudios, 4.373 reseñas censadas), sostenido por el trato del 1-a-1.
−Techo estructural de ingresos: sesiones de 20 minutos con titulado pegado, 90-150 clientes máximo por entrenador; escalar exige nóminas, no metros.
−La demanda del boom se construyó sobre un claim desmentido: clientela de promesa con churn estructural y precio quemado por promociones de 7-10 €/sesión.
−Canibalización doble: el gimnasio añade el EMS como córner a coste marginal casi cero y los biotrajes domésticos atacan por abajo.
−La solidez más baja documentada del fitness español: -95 % en 7 años, y el censo propio de hoy suma un 6,9 % de cierre observado, el más alto del catálogo.
−Lo que el 4,89 no valida: solo el 1,3 % de las reseñas declara perder peso, y el descontento ataca precio, permanencias y el 1-a-1 diluido.