El 24h low-cost es un negocio financiero disfrazado de gimnasio: 400-650K puestos en obra y máquinas para cobrar 30 € al mes, mil veces. Los márgenes del segmento son ciertos (35-37 %), pero los demuestran cadenas con cientos de clubes, compra centralizada y espaldas para aguantar un año malo; un franquiciado con un solo club juega otro partido. El número que casi nadie mira antes de firmar es la fuga: se marcha el 55-70 % de los socios cada año, la mitad en los primeros 90 días, así que el trabajo real no es el fitness, es reponer socios sin parar. Y la competencia no viene por precio, que de hecho subió un 6 % en 2024: viene por metros cuadrados. Los gigantes no franquician, acaparan los locales buenos y pueden abrir enfrente. Un operador alemán acumuló 71,5 M€ de pérdidas en España antes de vender y marcharse, y una de las mayores cadenas del país esquivó el concurso con una quita de más del 90 %. Con esta inversión la recuperación honesta es de 3-6 años; los 18 meses del dossier exigirían más de 250.000 € de caja libre desde el primer año, y eso no es una previsión, es un argumento de venta.