El recepcionista IA es el modelo más nítido de la hornada de negocios con IA: un problema medido (los negocios pierden el 62 % de sus llamadas), una solución que funciona hoy, y una cuenta que sale — unos 90 € limpios por cliente y mes tras pagar los minutos de voz, con el equilibrio en la tercera o cuarta cuota. La prueba de que el mercado español compra existe y factura millones: el líder nacional atiende 12 millones de llamadas al año para 1.500 clientes. Y sin embargo la nota se queda en aprobado, porque la pregunta de este negocio no es si funciona sino cuánto dura el hueco del intermediario. Por arriba, las plataformas sobre las que se monta venden cada vez más directo — y una de las grandes abandonó el segmento pyme este año, dejando sin suelo a quien construyó encima. Por abajo, el producto vertical español ya vende recepcionistas para clínicas a 49,95 € al mes, y el software de reservas de la hostelería integró su propio agente. En medio, una ola de alumnos de curso comprimiendo precios y quemando clientes con malas implantaciones. Nuestra lectura: es un negocio real para quien venda integración y servicio en un nicho concreto — el bot conectado a la agenda, el cumplimiento bien hecho, el soporte que responde — y una trampa de churn para quien solo configure plantillas. La ventana existe, pero es de las que se van cerrando mientras las miras.