El micro-SaaS con IA es el modelo más honesto de analizar si se aceptan los datos y el más engañoso si se aceptan los vídeos. Los datos: en el mejor análisis público con ingresos verificados por pasarela, el 54 % de los productos indie facturaba cero, el 70 % no pasa de 1.000 dólares al mes, y llegar a esa cifra tarda de mediana un año largo. La moda estadística de este negocio es cero euros. Los vídeos: el outlier del millón en diez meses — que existe, y es español, y es el 1 %. Lo que ha cambiado con la IA es la mitad de la ecuación: construir se ha abaratado cien veces, y por eso mismo se ha abaratado también para el que te clona — el código nunca fue un foso tan barato. Lo que no ha cambiado es la otra mitad: conseguir que alguien pague sigue costando lo mismo, y ahí muere la mayoría. Y sin embargo puntuamos el modelo por encima de su rentabilidad, por dos virtudes que ningún hermano del vertical tiene. La primera: es el único negocio del catálogo genuinamente compatible con un empleo — el riesgo son tus noches, no tu capital ni tu nómina. La segunda: es el único de esta sección que construye un activo vendible, con un mercado de salida real a 3,9 veces el beneficio anual y caso español reciente de compra, automatización y venta con plusvalía. Nuestra lectura: como billete de lotería laboral es caro (en horas); como forma de construir un activo desde el sofá, sin jugarse el sueldo y con un nicho que conoces por dentro, no hay otro igual.