El box es la antítesis del gimnasio low-cost: pocos socios, cuota alta y un cliente tan fiel que puntúa 4,9 en Google y deja solo un 2,6 % de reseñas negativas. Los números honestos son razonables: con 25.000-80.000 € montas algo que, lleno, deja entre 3.000 y 6.000 € al mes. Los dos peros son estructurales. El primero, el techo: el aforo por clase y las franjas útiles limitan el box a 300-400 socios; a partir de ahí no creces, abres otro. El segundo, el peaje: quien construye sobre la palabra CrossFit no controla su precio, y la subida del 50 % de 2024 expulsó a más de un tercio de la red española en dos años. La buena noticia es que el negocio no era la marca: muchos siguieron operando igual sin ella. Si entras, entra con la nave insonorizada de verdad, la licencia de actividad en la mano antes de abrir, y la cifra de 500.000 € de los vídeos puesta en su sitio: en el mundo de quien tiene nueve boxes, no en tu primer año.