La lavandería autoservicio es el negocio del catálogo que menos depende de quien lo lleva y más de dónde está. La operativa es de verdad ligera: cero empleados, 5-10 horas a la semana y una caja que entra mientras haces otra cosa. Pero la colada cuesta lo mismo en Madrid que en Ponferrada, 4-6 €, así que no hay palanca comercial que valga: no compites por precio, ni por servicio, ni por marca. Compites por rotación, y la rotación la decide la esquina. Por eso el mismo modelo produce a la vez el caso de quien recuperó su dinero en año y medio y el de quien lleva 7-8 años esperando en un pueblo: no son dos negocios distintos, son dos ubicaciones distintas. La nota alta premia esa sencillez y una demanda que lleva creciendo desde 2016, no un retorno espectacular: un solo local deja un buen complemento, no un sueldo, y el dinero vuelve en 3-5 años. Descuenta además el ruido de las fuentes: las cifras más brillantes las publica quien vende las máquinas, y siguen abriendo unas 90 al año. Aquí solo se acierta una vez, y es antes de firmar el alquiler.