La herramienta de Rolty
Montar la barra sin cocina cuesta unos 50.000 €, con el stock de vino dentro.
Unos 10.500 € de caja al mes: cerca de 70 copas y tres botellas al día.
Quedan unos 1.400 € al mes con el dueño en la barra, y de ahí sale su sueldo.
De cada 10 € de cuenta, poco más de un euro acaba siendo beneficio.
Unos 5.400 € al mes se pagan aunque no entre nadie por la puerta.
Con unas 55 copas al día se pagan los gastos; lo que pase de ahí, es beneficio.
Devolver lo invertido lleva unos cuatro años y medio, no los 18 meses de folleto.
Tardes y noches seis días, más compras, catas y proveedores.
El dueño detrás de la barra y una persona más para los días fuertes.
Con 70 m² caben la barra, las mesas altas y la cámara del vino.
Sin medir en el modelo: solo consta que el turismo del vino pica en octubre.
Sin cocina el trámite es más barato, pero lo decide cada ayuntamiento.
47 de los 122 locales censados están en Madrid y Barcelona, con público que paga la copa de 4-5 € y una cultura de vino natural documentada. El alquiler es el más caro y la competencia, la mejor preparada.
Alquiler asumible, clientela local fija y masa crítica suficiente para sostener una carta larga por copas sin depender del turismo.
Toledo concentra once de los diecinueve locales censados en ciudad pequeña; Cuenca, Ponferrada y Talavera se quedan en dos o tres cada una. Funciona donde hay visitantes o comarca vinícola; fuera de eso, el público que paga 4,50 € por una copa es fino.
Solo 3 de los 122 locales censados figuran cerrados: es un suelo, no el dato real.
Comprar uno ya montado ronda los 70.000 €, y el stock de vino se paga aparte.
La copa se cobra a poco más de cuatro euros en los bares de vino españoles.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.