La herramienta de Rolty
Nave, plotter de corte, herramienta y formación del oficio.
Cuatro o cinco coches completos al mes más piezas sueltas y montaje de rotulación.
Antes de tu IRPF, y en la práctica es sobre todo el pago de tu propio trabajo.
El material se lleva una cuarta parte de cada trabajo y el resto son horas.
Alquiler de la nave, un instalador y los gastos de taller.
Con tres vinilados completos al mes se cubre la estructura del taller pequeño.
De uno a dos años según si montas la impresión propia o no.
Jornada de taller, con el instalador dentro del vehículo casi todo el tiempo.
El acabado depende de la mano de quien pone la lámina, no de la máquina.
El polvo y el frío arruinan la adhesión: la nave es parte del resultado.
La cartera de empresas es lo que tapa los meses flojos del particular.
Al no reparar el vehículo suele quedar fuera del registro de talleres, pero eso lo fija cada comunidad autónoma.
La gran ciudad junta las dos demandas: el coche premium que paga un cambio de color y las empresas de reparto y servicios que renuevan furgonetas.
Hay tejido de pequeña empresa suficiente para llenar el taller, pero el trabajo estético llega a cuentagotas y obliga a salir a buscar clientes.
El particular apenas aparece y la rotulación local suele estar cubierta por imprentas y rotulistas que ya venden carteles al mismo cliente.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.