La herramienta de Rolty
Lo caro no es la tecnología: es aguantar hasta reunir abonados suficientes.
Entre 1.100 y 2.400 abonados pagando su cuota mensual.
Antes de tu IRPF, y solo por encima del punto de equilibrio.
Sube rápido con el volumen porque el centro ya está pagado.
Cuesta lo mismo con cincuenta abonados que con cinco mil.
Con unos 1.400 abonados se cubre la estructura; por debajo, se pierde.
De dos años y medio a cinco, contando desde que el centro deja de perder.
El servicio no cierra, así que a la gestión se le suman las guardias.
Cubrir un puesto siempre encendido exige cinco personas, no una.
No necesita escaparate: puede estar en un polígono barato.
No hay temporada baja, y tampoco hay días de cerrar.
La ley de seguridad privada deja fuera las alarmas asistenciales.
La gran ciudad concentra la población objetivo y los contratos grandes, troceados por zonas. Es donde el modelo tiene sentido y también donde ya operan los grupos que se reparten casi la mitad del mercado.
Con una ciudad media y su provincia se puede reunir una cartera suficiente si se combinan abonados privados y contratos de diputación o mancomunidad. Es la escala donde un entrante tiene una historia creíble.
Con veinte a cien mil habitantes no salen los mil cuatrocientos abonados que exige cubrir 24 horas, y el servicio público ya está dando cobertura. Aquí solo tiene sentido comercializar el de otro.
Cuota mensual privada; el sector entero cobra 15,50 € por usuario y mes.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.