La herramienta de Rolty
Nave acondicionada, dos elevadores, diagnosis multimarca y el primer stock de aceites.
Horas de taller facturadas más la venta del recambio que lleva cada reparación.
Antes del IRPF y con el trabajo del dueño como mecánico ya dentro de la cifra.
Sobre lo facturado, contando el propio trabajo como parte del beneficio.
Un mecánico en plantilla, la nave, los suministros y la gestión de residuos.
Con unas 83 reparaciones al mes se cubre la estructura; a partir de ahí empieza el beneficio.
Entre uno y dos años y medio, según lo llena que esté la agenda del taller.
Taller abierto de lunes a sábado por la mañana, más presupuestos y pedidos fuera de hora.
Cada par de manos con oficio es un puesto que factura; sin ellas no hay ingreso.
La altura libre y el suelo mandan más que los metros: sin ellos no entra el elevador.
El mantenimiento no espera a una temporada, solo se concentra un poco antes de vacaciones.
La inscripción como taller y la placa distintiva son obligatorias antes de abrir la persiana.
La gran ciudad tiene parque de sobra, pero la nave cuesta lo que cuesta y las cadenas de mantenimiento están en cada barrio. Funciona si se elige bien la zona y se acepta un alquiler alto.
Parque suficiente, alquiler razonable y clientela que repite. Es donde la cuenta de este taller sale con menos esfuerzo.
El coche es más necesario y está más envejecido, lo que juega a favor. En contra, hay menos volumen de reparaciones y el taller de barrio ya está instalado desde hace años.
Ni un solo taller cerrado de forma definitiva entre los 464 censados; cinco figuran cerrados temporalmente.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.