La herramienta de Rolty
Obra, muebles de frío y estanterías, más la mercancía que hay que comprar antes de vender nada.
El tamaño más común del modelo: surtido largo y dos o tres personas en sala.
Antes de tu IRPF. Con dos personas en nómina, el dueño cobra lo que sobra.
Es el margen COMERCIAL: de cada 100 € que entran por caja, unos 73 se van en pagar la mercancía y con los 27 restantes se paga todo lo demás.
Manda la nómina, y detrás va el frío, que corre también los días cerrados.
Hasta que la caja no pasa de unos 27.000 € al mes no se gana nada: hasta ahí se trabaja para el proveedor, el personal y el casero.
Ocho años de media para devolver lo puesto: es lento para lo que cuesta abrir.
Horario de comercio, en muchos locales también en domingo, más la descarga, la reposición y la revisión de fechas.
La tienda no se abre sola: hay que estar en caja y reponer al mismo tiempo.
Lo caro no son los metros de sala, es el sitio para guardar el contenedor cuando llega y la potencia contratada.
No hay una campaña que salve el ejercicio ni un mes que lo hunda, y eso es una ventaja frente a casi todo el comercio.
No hay autorización previa ni registro estatal: se comunica y se abre. Lo que sí revisa el inspector es el autocontrol y la etiqueta.
Es donde vive la clientela de origen asiático y donde el consumidor que ya cocina asiático en casa es más numeroso, y también donde están los locales grandes a los que se va en coche a hacer la compra del mes. El precio de eso es el alquiler, que sube alrededor de un 40 % sobre el de una ciudad media: solo el local ya exige facturar unos 21.000 € al mes antes de que la cuenta empiece a respirar.
El local se queda en unos 1.750 € y baja el listón de facturación a unos 15.000 € al mes, muy por debajo de lo que da una tienda de barrio bien surtida. A cambio la clientela es más generalista y hay que enseñarle el producto, así que la atención pesa tanto como el surtido.
En el censo aparecen tiendas del modelo hasta en la ciudad más pequeña de la muestra, y el alquiler baja a unos 1.300 €. El problema es otro: con menos clientes, el surtido largo rota más despacio y el control de caducidades pasa a ser el trabajo principal del dueño.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.