La herramienta de Rolty
Local grande, obra, máquinas y el depósito de garantía de la comunidad.
Es lo jugado menos los premios: lo que de verdad se queda el salón.
Lo que queda con la tasa de juego, el personal y el alquiler ya pagados.
De cada 100 € que se queda el salón, unos 15 acaban siendo beneficio.
Tasa de juego, personal a turnos, alquiler y mantenimiento de máquinas.
Con unas 33 personas al día dejando 16 € de media se cubren los gastos; lo que pase de ahí es beneficio.
Del orden de seis años desde que se abre la puerta.
Se abre todos los días del año y con horario de catorce horas.
Alguien tiene que identificar a quien entra: es obligación, no cortesía.
En Madrid el mínimo son 150 m² construidos y una máquina por cada tres metros de sala.
No hay temporada alta que salve el año: se factura todos los meses parecido.
Es el trámite más largo y el que decide si el negocio existe o no.
Es donde más locales hay y donde más apretada está la norma: zonas de especial protección alrededor de los centros educativos y distancia mínima entre establecimientos. El local que cumple todo es el activo escaso, no el proyecto.
Población suficiente para sostener la clientela repetidora que necesita el modelo y menos presión de suelo que en la gran ciudad. Sigue dependiendo por completo de que la comunidad conceda autorizaciones.
La cuota de la tasa de juego es la misma con independencia de lo que se recaude, así que en una ciudad pequeña se come una parte mucho mayor del ingreso. El censo encontró salones en las cuatro ciudades pequeñas de la muestra, pero el margen es el que sufre.
Ninguno de los 378 salones censados figuraba como cerrado.
Lo que se deja de media quien entra a jugar, ya descontados los premios.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.