La herramienta de Rolty
Ocho mesas, obra, barra y los metros que pide el taco.
Unas 800 horas de mesa al mes más lo que se bebe mientras se juega.
Antes del IRPF, y contando que el dueño hace los turnos fuertes de barra.
De cada 100 € que entran se quedan unos 17, porque la mesa no tiene coste y la bebida sí.
Tres personas en barra y un alquiler de muchos metros.
Con unas 21 horas de mesa vendidas al día, dos y media por mesa en una sala de ocho, se pagan los gastos.
De dos a cuatro años, contando el arranque con la sala a medio llenar.
Tardes, noches y los dos días que de verdad facturan.
No hay cocina: toda la plantilla está para servir y para cobrar la mesa.
Cada mesa necesita sitio para tirar con el taco: los metros no son negociables.
Dos noches pagan buena parte de la semana; el resto el local está abierto y vacío.
No basta con la licencia de bar: la actividad recreativa va en el catálogo autonómico y fija aforo y horario.
La gran ciudad tiene público nocturno suficiente para sostener ocho o diez mesas y aguantar el precio de la hora. A cambio, el alquiler de los metros que exige el modelo es el más alto.
Con menos alquiler por metro, una sala mediana cuadra sin necesidad de llenar todas las noches. Es donde la relación entre metros y demanda queda más equilibrada.
El censo encuentra locales en las ciudades pequeñas de la muestra, aunque casi siempre son bares con tres o cuatro mesas o clubes de socios. Para una sala dedicada de ocho mesas el público local se queda corto.
Tres locales cerrados de 142 censados: pocos para lo que es la hostelería.
Lo que cuesta una hora de mesa; la partida suelta suele ir a 1,50-2 €.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.