La herramienta de Rolty
La colección de máquinas y el equipamiento de barra son las dos partidas gordas.
Consumiciones de tarde y noche, con el viernes y el sábado como el grueso del mes.
Antes de tu IRPF y con el mantenimiento de las máquinas ya restado.
El de un bar de copas: la bebida deja mucho, la nómina se lo lleva.
Personal, alquiler, suministros y la reparación de las máquinas.
Con unas 2.050 consumiciones al mes se pagan los gastos; lo que pase de ahí es tuyo.
De dos a cuatro años, en línea con la hostelería con obra.
Tardes y noches, con el fin de semana como el turno que no se delega.
El técnico es el puesto crítico, y casi siempre es el propio dueño.
El aforo y las salidas de emergencia son lo que decide si el local sirve.
Es ocio de interior: cuando hace bueno, la gente está en la calle.
El expediente autonómico pide escritura, antecedentes penales y plano del entorno.
La gran ciudad aporta masa crítica de público adulto y turismo de fin de semana, y es donde se concentran los salones con más reseñas del censo.
Con una sola sala en la ciudad media el público de treinta a cincuenta años da para llenar viernes y sábados, pero entre semana la sala se queda vacía sin barra que la sostenga.
En la ciudad pequeña el visitante se agota rápido: ve la colección entera en una tarde y no hay recambio de público. Es justo donde la fórmula que sobrevive es la asociación con cuota de socio, no el negocio.
Ninguno de los 26 arcades identificados figura cerrado, pero con una muestra de 26 locales no se puede leer una tasa de mortalidad: se declara y no se publica.
Lo que vale una máquina de segunda mano: los títulos corrientes se mueven en la parte baja de esa horquilla y los raros en la alta, pero si cierras la colección se vende, no se tira.
Lo que cuesta la entrada de juego libre, según sea la infantil o la de adulto.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.