La herramienta de Rolty
Lo que dispara el presupuesto es la insonorización y el equipo de sonido, no el escenario.
Barra, entradas y noches cedidas a promotores, todo junto.
Antes de tu IRPF, y solo si el mes ha tenido conciertos suficientes.
Muy fino: de cada 100 € que entran, se quedan menos de diez.
Personal, alquiler, suministros, seguro y derechos de autor.
Con unas 2.050 personas al mes se pagan los gastos; por debajo de eso el mes se pierde.
Del orden de siete años, muy por encima de lo normal en ocio de local.
Tardes de montaje, noches de concierto y la programación, que no se delega.
El técnico y el personal de puerta son los dos puestos que no se pueden quitar.
El aforo autorizado es lo que decide cuánta caja cabe en una noche, y la mediana del sector está en 203 personas.
Hay dos meses del año en que la sala prácticamente no programa.
Sin la medición acústica con el limitador instalado no hay licencia de música amplificada.
La gran ciudad es donde para la gira, donde hay promotores y donde se concentra la taquilla nacional. También es donde el local vale más siendo otra cosa, y ahí es donde han cerrado las salas de los últimos años.
Con una sola sala en la ciudad, el público existe y responde cuando pasa un nombre conocido. El problema son las otras tres semanas del mes, que hay que rellenar con grupos locales y con lo que no es música.
En la ciudad pequeña las giras no paran y la programación se sostiene con grupos de la zona y cuota de amigos. La sala funciona, pero como bar musical: el concierto es la excusa y la caja está entera en la barra.
Solo 2 salas cerradas entre las 181 del censo, y el dato engaña: el local reabre siendo otra cosa, así que la muerte del concierto no se ve aquí.
Lo que cuesta la entrada, y también su techo: por encima de 20 € dejan de venderse.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.