La herramienta de Rolty
Adecuar y equipar un edificio alquilado de unas 70 plazas, más el circulante hasta llenarlo.
Las camas ocupadas multiplicadas por el precio de la plaza, mes a mes.
Lo que deja el centro al mes antes de impuestos, con el edificio alquilado y cerca del lleno.
De cada 100 € facturados quedan unos 9 limpios, porque la plantilla se lleva cerca de 57.
Plantilla, alquiler, comida y suministros: se pagan igual con el centro lleno o a medias.
Por debajo del 83 % de camas ocupadas, el centro pierde dinero cada mes.
El dinero vuelve en ocho años largos, y solo si el centro se llena pronto.
El centro abre 24 horas los 365 días; la dirección no hace turnos, pero está siempre localizable.
Seis de cada diez euros que entran se van en nóminas, y la ratio la fija la norma, no el negocio.
No vale cualquier edificio: el tamaño máximo y las habitaciones individuales están fijados por norma.
Agosto factura lo mismo que noviembre: la cama ocupada no tiene temporada.
El permiso que manda es el autonómico: sin él no se abre la puerta.
La gran ciudad paga las plazas más caras, pero también es donde el edificio cuesta más y donde los grandes operadores concentran sus aperturas. Los cinco primeros grupos suman ya el 24,1 % del mercado.
Población suficiente para llenar setenta u ochenta plazas, edificios grandes a precio razonable y una administración que concierta plazas con quien se acredita.
El déficit de plazas es alto y la competencia escasa, pero el precio privado que aguanta la comarca es más bajo y el concierto con la administración pasa a sostener la cuenta.
Ninguna de las 326 residencias censadas figura como cerrada: el centro cambia de dueño antes que de actividad.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.