La herramienta de Rolty
Cerca de la mitad se va en llenar la tienda de ropa, no en obra ni en mobiliario.
Unas 1.100 prendas al mes a 16 € de media, contando la prenda cara y el saldo de tres euros.
Antes de tu IRPF. Es tu sueldo: aquí el margen y lo que cobras son la misma cosa.
De cada 100 € que entran por caja, unos 59 se van en pagar la ropa.
La nómina y el alquiler son cuatro de cada cinco euros; el resto son suministros y gestoría.
Con unas 23 prendas vendidas al día pagas el local, la nómina y los gastos; lo que pase de ahí es tuyo.
Cerca de tres años, y buena parte de lo invertido sigue ahí, colgado en la percha sin vender.
El horario de comercio, más ir a ver lotes, recibir la mercancía, etiquetarla y reponer.
El horario de comercio no se cubre con una sola persona sin cerrar a mediodía.
Lo que se necesita son metros lineales de percha y sitio para recibir cajas, no instalaciones caras.
Se vende cuando vende todo el mundo, pero se compra cuando a las marcas les sobra ropa.
El papeleo es el de cualquier tienda; lo propio de este modelo es poder demostrar de dónde viene cada caja.
La gran ciudad tiene clientela de sobra y también los centros de outlet de las propias cadenas, que venden su sobrante sin intermediario. El alquiler se come buena parte de la ventaja.
Alquiler asumible, clientela suficiente para vender volumen y ninguna gran superficie de descuento pegada al local. Es donde la cuenta de este negocio cuadra con menos esfuerzo.
El alquiler baja hasta hacer casi indoloro el mes flojo, y la tienda puede convertirse en la referencia de precio de la zona. A cambio, el volumen es el que es y la mercancía rota más despacio.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.