La herramienta de Rolty
La licencia va de 80.000 a 210.000 € según el día de libranza; el coche añade unos 30.000 €.
Tarifa regulada, sin comisión de plataforma por medio.
Antes de tu IRPF, con la licencia ya pagada y el coche en la calle todos los días.
De cada cien euros facturados, poco menos de cuarenta se quedan en el bolsillo.
Combustible, seguro, mantenimiento, cuota, emisora y reposición del vehículo.
Con unos once servicios al día se cubre la estructura; lo que pase de ahí es beneficio.
De cinco a diez años solo para devolver la licencia, que después se puede revender.
Jornadas largas y fines de semana: aquí se factura mientras se conduce.
Si no conduces tú, el salario del conductor se lleva casi todo lo que deja el coche.
Sin obra, sin alquiler y sin licencia de actividad municipal.
El fin de semana y la noche sostienen buena parte de la facturación.
El permiso es la inversión y el trámite a la vez.
Turismo, aeropuerto, ocio nocturno y desplazamientos de trabajo mantienen el coche ocupado. Es también donde la licencia cuesta más de 180.000 € y donde la competencia entre taxi y VTC es más dura.
El papel cuesta bastante menos que en las grandes capitales, pero la demanda se concentra en franjas concretas y obliga a hacer más kilómetros por servicio.
La licencia es barata y a veces hay poca competencia, pero el volumen de viajes no sostiene sesenta horas semanales: acaba siendo un complemento o un servicio de guardia.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.