La herramienta de Rolty
Local pequeño, estanterías, licencia y el primer surtido de mercancía.
Es la venta por caja de una tienda de calle con el titular al frente.
Antes del IRPF. Es el sueldo del titular y el beneficio a la vez.
Es el margen bruto: de cada 100 € que entran por caja, unos 70 se van en pagar la mercancía y sobre el resto salen local, luz, gestoría y nóminas.
El alquiler y la media jornada del mostrador son casi todo.
Con esa venta al mes se pagan el local y los gastos; lo que pase de ahí es beneficio.
Cerca de dos años, y buena parte de lo invertido sigue inmovilizado en la estantería.
El horario comercial de puerta abierta, más los pedidos, el almacén y las caducidades.
El epígrafe da 2,31 ocupados por empresa, y uno de cada tres no está en nómina porque es el propio titular.
Aquí los metros no son sala de espera: son lineal, y el lineal es surtido comprado.
Es una venta bastante plana comparada con la hostelería: el complemento se repone todo el año.
Abrir es sencillo; lo difícil de cumplir no es el papel de la puerta, es lo que se dice dentro.
La ciudad grande da demanda suficiente para un producto de nicho y admite tienda especializada, pero el alquiler de un local a pie de calle es el gasto que decide la cuenta y aquí compite además con farmacias, parafarmacias y la sección de dietética del supermercado.
Alquiler asumible, clientela suficiente para vivir del consejo y margen para ser la tienda de referencia del barrio. Es donde la cuenta de este negocio cuadra con menos esfuerzo.
En las ciudades pequeñas del censo aparecen entre 11 y 16 herbolarios y ahí la búsqueda no topa, así que ese recuento sí es real. Hay hueco para ser el sitio al que se va, con el techo que pone la población.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.