La herramienta de Rolty
Dos cargadores rápidos, obra, instalación y permisos; la acometida va aparte y no tiene tarifa.
Los kWh despachados por el precio de venta: entre tres y quince recargas al día.
Antes de tu IRPF, con la energía comprada y el término de potencia ya pagados.
De cada euro que entra por el cable, la mayor parte se va en la energía y en la potencia contratada.
Potencia contratada, suelo, mantenimiento, plataforma de cobro y seguro: corren con el punto vacío.
Con unos 5.700 kWh al mes, unas seis recargas al día, se cubre la estructura.
Con la ocupación de hoy, la inversión tarda cerca de ocho años en volver.
El punto funciona solo: incidencias, mantenimiento y facturación, casi todo en remoto.
No hay nadie en el punto; lo que sí hace falta es un contrato de mantenimiento que responda rápido.
Lo que se busca no es un local sino un punto de conexión con potencia disponible y tráfico delante.
En los sitios de paso el año se juega en los desplazamientos largos; en ciudad la curva es constante y baja.
El permiso de conexión de la distribuidora es el que manda: sin él no hay instalación que valga.
La gran ciudad concentra el parque electrificado y ahí está la ocupación, con la contrapartida de que las redes grandes ya han cubierto los sitios buenos y el suelo se paga caro.
En este modelo lo que llena el punto no es la población de la ciudad sino el tráfico que pasa por delante: una ciudad media con un corredor bueno funciona mejor que una grande en una calle interior.
Con pocos vehículos electrificados matriculados alrededor, la ocupación depende por completo del coche de paso, y eso deja al punto vacío la mayor parte del día.
Ninguno de los 480 puntos censados figura cerrado, y ese cero engaña: un cargador no cierra, se queda apagado sin que Google lo marque.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.