La herramienta de Rolty
Nave con altura, maquinaria de carpintería y el primer stock de componentes.
Una camperización completa al mes más reformas sueltas y homologaciones.
Antes de tu IRPF y con el trabajo del dueño en el taller ya dentro de la cifra.
Los materiales y equipos del proyecto se llevan más de la mitad de lo que factura.
Dos personas en el taller, la nave, los seguros y la ingeniería de las homologaciones.
Con unos 20.000 € facturados al mes, que es una camperización completa o su equivalente en trabajos sueltos, se cubre la estructura.
Entre uno y dos años, según lo llena que esté la agenda de proyectos.
Jornada de taller de lunes a viernes, más presupuestos y visitas de clientes fuera de hora.
Hace falta carpintería y electricidad a la vez, y rara vez viven en la misma persona.
La altura libre y la puerta mandan más que los metros: sin ellas la furgoneta no entra.
Quien entra en agosto llega tarde, y el que llega tarde escribe la reseña del plazo.
Sin estar inscrito como taller no se puede firmar el certificado que exige la homologación.
La gran ciudad concentra el público que puede pagar un proyecto de cinco cifras, pero la nave con altura que exige el modelo cuesta lo que cuesta y el censo mide ahí la menor densidad de talleres.
Nave asequible, clientela suficiente a una hora de coche y competencia todavía repartida. Es donde la cuenta de este taller sale con menos esfuerzo.
La ciudad pequeña no penaliza como en otros modelos porque nadie elige el taller por cercanía. A cambio, hay que captar de fuera desde el primer día y competir con fotos, no con la persiana.
1 de los 133 talleres del segmento camper censados figura como cerrado permanentemente.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.