La herramienta de Rolty
Un café-bar con licencia, más la biblioteca de juegos pagada entera antes de abrir.
Lo que entra por barra y por acceso al juego en un mes normal.
Antes de tu IRPF, con la sala llena de jueves a domingo.
Margen de hostelería, castigado por lo poco que rota la mesa.
Personal, alquiler, suministros y los juegos nuevos de cada mes.
Con unos 48 clientes al día se cubre la estructura; lo que pase de ahí es tuyo.
De dos a cuatro años, en línea con la hostelería de barra.
Horario de tarde y noche, con el fin de semana como jornada larga.
Y alguien que sepa explicar los juegos, que es medio puesto más.
Se necesita más metro por cliente que en una cafetería normal.
Es ocio de interior: el buen tiempo se lleva a la gente a la calle.
El trámite es el de hostelería de siempre, no el de ocio infantil.
Once de los quince locales censados están en gran ciudad. Es donde hay comunidad de jugadores suficiente para llenar también de lunes a jueves, que es lo que decide el año.
En las cuatro ciudades medias censadas solo aparecen dos locales. El formato cabe, pero obliga a apoyarse mucho más en la barra y en los eventos que en el público que viene solo a jugar.
En ciudad pequeña el público de nicho no da para sostener un local dedicado. Lo que funciona ahí es un bar de siempre que añade una estantería de juegos, no un local montado alrededor de ellos.
Un local censado figura cerrado permanentemente; con quince no se puede publicar un porcentaje de mortalidad, así que se cuenta en crudo.
Lo que se deja un cliente entre consumición y acceso al juego, de los que 3 a 4 € son solo por sentarse a jugar.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.