La herramienta de Rolty
Dos o tres máquinas industriales, la plancha de vapor y adecuar un local pequeño.
El volumen de encargos multiplicado por un ticket de pocos euros.
Antes de tu IRPF, con el local y el personal ya pagados.
Alto porque el hilo casi no cuesta: lo que se paga son horas de máquina.
Personal de taller, alquiler, suministros y mantenimiento de las máquinas.
Unos 16 encargos al día cubren el alquiler y el sueldo de la costurera.
Poco más de un año si el taller arranca lleno, más de dos si la clientela tarda.
Horario comercial de tienda más las horas de máquina que no caben atendiendo.
El titular cose: esto es un puesto de trabajo antes que una plantilla.
Pequeño y muy visible: aquí se entra andando, no se busca por internet.
Bodas, comuniones y el armario que se saca del fondo marcan la carga de trabajo.
No hay título obligatorio: la barrera es el oficio, no el papel.
La gran ciudad tiene prendas que merecen arreglarse y clientela de sobra, pero el alquiler se come un ticket que es prácticamente el mismo en toda España.
Alquiler contenido, clientela de barrio que repite y volumen suficiente para llenar dos máquinas. Es donde mejor cuadran las cuentas de este formato.
El censo lo confirma: hay talleres abiertos en las ciudades pequeñas de la muestra. El límite no es la demanda sino cuántos encargos caben en un mercado de veinte a cien mil habitantes.
1 de los 341 talleres censados figuraba cerrado permanentemente.
Un bajo de pantalón va de 4 a 8 € y estrechar una cintura puede llegar a 20 €.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.