La herramienta de Rolty
Furgoneta, herramienta de frigorista e hidráulica, seguro, formación y el material de las primeras obras.
De dos a tres instalaciones al mes a unos 11.000 €. El techo físico de una cuadrilla de dos está en seis u ocho.
Antes de impuestos y con un oficial en nómina. Con dos instalaciones al mes es un sueldo; con tres, uno muy bueno, si el material no pasa del 55 %.
De cada 100 € que se cobran quedan unos 25 después de pagar la máquina, el depósito, la tubería, el oficial y la furgoneta. Es un supuesto: el sector no publica cuánto se lleva el material.
Aquí manda la nómina del oficial, no el alquiler: este negocio no tiene local.
Unas 13 al año, poco más de una al mes, pagan la estructura; lo que pase de ahí es beneficio.
Menos de año y medio incluso con el primer año a medio gas; el cuello de botella no es recuperar, es tener manos para seguir.
La obra, la visita comercial de cada presupuesto y la memoria técnica de cada instalación.
Una persona sola hace mantenimientos y sustituciones sencillas; una aerotermia completa, no.
No pagas escaparate: el cliente te conoce en su casa, no en tu tienda.
Quien vende frío y calor tiene trabajo todo el año; quien solo vende calor, un verano largo.
No hay carrera ni aval: dos carnés, un seguro y una declaración responsable.
La gran ciudad es de piso: mucho aire acondicionado y sustitución de calderas en vivienda pequeña, con ticket más bajo. Las comunidades de vecinos se abren desde que la aerotermia se aprueba con un tercio, pero la venta en junta sigue siendo lenta.
Mezcla de piso y unifamiliar en la periferia, obras suficientes para llenar las dos temporadas sin depender de un solo cliente y desplazamientos cortos entre instalaciones.
Abunda la vivienda unifamiliar, que es la instalación más cara y la que más calefacción necesita, y hay poca competencia local. A cambio, cada obra obliga a cubrir más territorio.
Una vivienda unifamiliar llave en mano. En piso baja a 8.000-10.000 €, y con suelo radiante en casa grande llega a 21.500 €.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.