La consulta de nutrición es la hermana pobre en ticket y la hermana rica en fidelidad. Comparte con la consulta de psicología casi todo: inversión pequeña, cero stock, cero plantilla, exención de IVA y una recuperación de la inversión que se cuenta en meses. Pero cobra la mitad, y eso lo cambia todo: donde un psicólogo llena su cuenta con 18 sesiones semanales, aquí hacen falta casi cien consultas al mes. La compensación está en el dato que mejor distingue a este modelo de todos sus vecinos: el 16 % de los pacientes que dejan reseña habla del seguimiento, cuatro veces más que en cualquier otra consulta del vertical. Esto no es un negocio de visita única, es uno de acompañamiento, y ahí está su verdadera economía: el paciente que vuelve cinco veces vale 200-600 €, no 60. Lo que más pesa en contra no es la cuenta sino el entorno. Con 8.683 colegiados, es la profesión sanitaria más pequeña de las que hemos medido, y a la vez la que más compite con gente que no necesita titulación para hacer lo mismo. Quien monte aquí tiene que asumir que su título es una garantía para el paciente pero no una barrera para el competidor.