La herramienta de Rolty
Lo caro no es la ropa: son la obra, la fianza y el colchón de los primeros meses.
Unas 470 prendas al mes a 16 € de media, entre la pieza buena y la cesta de saldo.
Antes de tu IRPF. Es tu sueldo: aquí el margen y lo que cobras son la misma cosa.
De cada 100 € de caja, unos 40 se van en la ropa, el lavado y lo que no se venderá nunca.
El alquiler es la mitad; el resto son suministros, gestoría y consumibles de tienda.
Con unas ocho prendas vendidas al día pagas el alquiler y los gastos; lo que pase de ahí es tuyo.
Algo menos de dos años, contando los primeros meses con la clientela sin hacer.
El horario de comercio, más ir a por la bala, lavarla, plancharla, etiquetarla y fotografiarla.
Una tienda de una sola persona no cubre el horario de comercio sin cerrar a mediodía.
Lo que se necesita son metros lineales de percha y un cuarto de atrás donde tratar la ropa antes de colgarla.
No hay una campaña que salve el año: el invierno vende mejor porque la prenda es más cara, no porque venga más gente.
El papeleo es el de cualquier tienda, pero el régimen fiscal no: aquí sí se recupera el IVA de la obra y del equipamiento.
Público joven, turismo y rutas de tiendas vintage que llenan la calle un sábado. También es donde la competencia sabe comprar y donde el alquiler se lleva el margen si el local está en la calle equivocada.
Alquiler asumible y público suficiente para llenar la tienda los fines de semana. Es donde la cuenta cuadra con menos esfuerzo, siempre que la web recoja lo que la calle no da entre semana.
El censo devuelve tiendas vintage también en ciudades de menos de 100.000 habitantes, así que el modelo existe ahí. Pero el público local no llena una tienda entera: la ciudad pequeña sale con alquiler bajo y buena parte del surtido vendido por internet.
Si cierras, el surtido no se vende como stock de tienda, se vende como ropa usada al peso. Ahí es donde acaba el dinero que llenó las perchas.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.