La herramienta de Rolty
Un local de 60 a 120 m² sin cocina, con la insonorización y el sonido como partidas propias.
Unas 3.400 consumiciones al mes, casi todas en trece noches.
Antes de tu IRPF, y con el sueldo del dueño dentro de esta cifra.
De cada 100 € de caja quedan unos 13 antes de pagarte a ti.
Personal y alquiler se llevan siete de cada diez euros de gasto fijo.
Con unas 215 consumiciones en cada noche de jueves a sábado se cubren los gastos; lo que entre entre semana es tuyo.
Más de cuatro años, contando con que el local funcione desde el principio.
Tardes y noches, con el fin de semana entero dentro y el lunes de resaca administrativa.
Entre semana se lleva con el dueño y poco más; el fin de semana necesita barra doble.
Sin viviendas encima si se puede elegir: es lo que decide el local antes que el precio.
Agosto es el mes que separa el pub de barrio residencial del que está en zona de paso.
En un bloque con viviendas la categoría que conceden suele ser la de bar sin música.
La gran ciudad tiene densidad de gente joven que sale andando, que es justo lo que necesita este formato. A cambio, el alquiler es el más caro, las zonas con más ambiente suelen tener restricciones acústicas y la oferta de al lado es enorme.
Barrios con vida propia, alquileres razonables y una clientela que repite porque no tiene veinte alternativas a diez minutos. Es donde el pub de proximidad tiene más sentido económico.
En ciudad pequeña la competencia casi desaparece y el alquiler es barato, pero la base de gente joven se va reduciendo y el sector documenta que estos municipios han perdido la mitad de sus locales de ocio en veinte años. Funciona si el local es el punto de encuentro del pueblo o del barrio, y muy mal si no lo es.
Dos o tres consumiciones por persona y noche, con la caña entre 2,20 y 3,50 € según la ciudad.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.