La herramienta de Rolty
Obra sanitaria, equipamiento de las consultas y colchón para cobrar a plazo.
Sale de cuántas visitas entran, no de lo que se cobra por cada una.
Lo que queda al mes antes del impuesto sobre beneficios.
Mucha facturación y poco margen: es el rasgo del modelo.
Plantilla, alquiler, suministros y software clínico, todos los meses.
Unas ochenta visitas al día solo para cubrir la estructura.
De tres a cuatro años, y solo con la agenda llena.
Dirigir el centro, cuadrar agendas y facturar a las compañías.
Diez o veinte nóminas fijas antes de que entre el primer paciente.
La comunidad autónoma autoriza el local especialidad por especialidad.
Las vacaciones vacían la agenda de los especialistas y la de los pacientes a la vez.
El permiso sanitario del local es lo que marca el calendario de apertura.
La gran ciudad concentra el aseguramiento privado, pero también los grupos hospitalarios y los centros propios de las compañías, que compiten por los mismos pacientes con más músculo y alquileres más caros.
Hay cartera de asegurados suficiente para llenar varias especialidades y el coste del local baja lo bastante como para que el margen fino del modelo deje algo al final del mes.
Con menos asegurados alrededor cuesta llenar diez consultas, y el centro tiende a reducirse a tres o cuatro especialidades. Funciona, pero deja de ser el negocio de volumen que justifica la inversión.
Lo que paga una aseguradora por una primera consulta.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.