La herramienta de Rolty
Control de accesos, adecuación del recinto, licencia y fianza.
Un recinto de 60 plazas entre abonos y rotación.
Antes de tu IRPF y con el recinto a dos tercios de ocupación.
No hay materia prima: lo que no se va en coste fijo es margen.
Renta del recinto, luz, ventilación, limpieza y mantenimiento.
Con el 70 % de la facturación de esta cuenta ya se cubren los gastos.
De año y medio a algo más de tres años, según lo que cueste adecuar el recinto.
Sin turnos, pero las incidencias y los abonos no se gestionan solos.
El coste de personal desaparece; la atención a incidencias no.
Encontrarlo cuesta más que pagarlo.
El abonado sostiene el mes y la rotación pone los picos.
Sin proyecto técnico no hay licencia, y sin licencia no hay negocio.
Aparcamiento escaso en calle, zona de bajas emisiones y demanda fija de abonados. La renta del recinto es más cara, pero la tarifa por hora también es la más alta.
Hospital, estación, casco histórico o zona comercial. La rotación es menor que en la gran ciudad, así que el negocio se sostiene sobre el abono mensual.
Donde se aparca en la calle sin dificultad nadie paga por hacerlo bajo techo, salvo en un casco histórico muy concreto o en temporada turística.
Un aparcamiento no cierra: cambia de gestor.
Lo que cuesta la hora, de 1,20 € en la periferia a 3,20 € en pleno centro.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.