La herramienta de Rolty
Fianza, acondicionamiento de la sala, luces, sonido y colchón hasta llenar los grupos.
Media de los doce meses: son 70 a 130 alumnos pagando nueve o diez mensualidades, no doce.
Antes de tu IRPF. Es tu sueldo: aquí el margen y lo que cobras son lo mismo.
De cada 100 € de cuota se quedan unos 35, porque lo que vendes son horas de sala y de profesor.
El alquiler y los profesores son casi todo, y se pagan también en julio.
Con unos 65 alumnos matriculados pagas la sala, los profesores y los gastos; lo que entre por encima es casi todo tuyo.
Dos cursos completos, porque el primero nunca llena todos los grupos.
Clases de tarde y de sábado, más la preparación, las matrículas y el montaje de la función.
Las clases son de tarde, así que casi todos los contratos del sector son parciales.
No necesitas espejos ni tarima: necesitas metros vacíos, silencio y una salida en condiciones.
El año se cobra en nueve meses y se paga en doce.
Lo que de verdad te va a pedir el papeleo no es un título, es un sistema de protección de menores.
Hay niños y renta para sostener cuotas más altas, pero el alquiler de una sala diáfana se come buena parte de la ventaja y la escuela compite con toda la oferta de extraescolares de la ciudad.
Alquiler asumible, colegios suficientes para llenar grupos por edad y una escuela que se convierte en referencia del barrio. Es el punto dulce del modelo.
El límite no es la competencia privada: es que los grupos por edad se quedan cortos, porque hacen falta suficientes niños de cada tramo para llenar una tarde entera, y muchas veces ya hay una escuela municipal haciendo lo mismo.
Un solo local cerrado en las 152 escuelas censadas en 12 ciudades.
Es la cuota más habitual por una clase semanal; las tarifas publicadas van de 25 € en la periferia a 76 € en el grupo de más horas.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.