La herramienta de Rolty
Obra sanitaria, equipamiento por gabinete y licencias, con el IVA sin deducir.
Lo que entra al mes con los gabinetes ocupados.
Lo que queda al mes antes del IRPF, con la cuota del equipamiento ya pagada.
Bajo, porque el trabajo se reparte con colaboradores y laboratorio.
Plantilla, alquiler, préstamo y estructura, se llene la agenda o no.
Por debajo de esa facturación, la clínica pierde dinero cada mes.
De tres a cinco años para devolver lo invertido.
Aunque no se trate, la agenda y el equipo ocupan la jornada entera.
Cada gabinete abierto necesita su auxiliar; la recepción es la que llena la agenda.
La obra sanitaria es la partida que más se dispara del presupuesto.
Los tratamientos largos se arrancan al volver de vacaciones.
El permiso que manda es el autonómico, no el del ayuntamiento.
Hay pacientes de sobra, pero también la mayor concentración de clínicas y el alquiler más caro para un local que necesita obra sanitaria. Madrid tiene 135 dentistas colegiados por cada 100.000 habitantes, casi el triple que Castilla-La Mancha.
Población suficiente para llenar varios gabinetes, coste de local razonable y una competencia que todavía se gana con organización y boca a boca.
Se puede ser la referencia de la comarca, pero llenar tres o cuatro sillones exige captar mucho más allá del municipio, y la estructura fija no espera a que eso ocurra.
Ninguna de las 462 clínicas censadas figura como cerrada: aquí los locales cambian de dueño antes que de actividad.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.