La herramienta de Rolty
Los analizadores son la partida mayor: de 70.000 a 180.000 €.
Unas 650 analíticas al mes a un precio medio de 50 €.
Antes de tu IRPF, con el analizador trabajando a buen ritmo.
Cada muestra de más apenas suma coste: ahí está el margen.
Personal, alquiler, suministros y mantenimiento de los equipos.
Con unas 420 analíticas al mes se paga la estructura entera.
De dos a cuatro años, lo normal en sanidad con equipamiento.
Extracciones, proceso, validación y entrega en el mismo día.
El puesto que no se puede dejar sin cubrir es la extracción de la mañana.
La sala de toma de muestras tiene que garantizar intimidad al paciente.
No hay temporada alta que salve el año: se factura mes a mes.
La autorización sanitaria manda por encima de la licencia municipal.
La gran ciudad concentra el volumen, pero también las redes de los grandes grupos y los hospitales privados con laboratorio propio. El hueco realista es el punto de extracción de barrio, no el laboratorio generalista.
Es donde mejor encaja el laboratorio propio: hay población para llenar los equipos y todavía consultas y mutuas sin proveedor de proximidad al que dar servicio.
Con poca población el coste por prueba se dispara porque el equipo cuesta lo mismo procese 100 muestras o 1.000. El punto de extracción vinculado a un laboratorio de fuera sí funciona; el laboratorio completo, difícilmente.
Un solo cierre entre los 269 laboratorios del censo en doce ciudades.
Lo que cuesta una analítica básica de sangre y orina sin volante.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.