La herramienta de Rolty
Plataforma, contenido grabado, embudo y la primera publicidad. No hay obra ni maquinaria.
Unas quince matrículas al mes a un precio medio de 600 €.
Antes de tu IRPF. Parece un producto sin coste, pero la publicidad se come más de un tercio.
De cada 100 € que cobras te quedan unos 35, y no porque el producto cueste fabricarlo: porque cuesta venderlo.
La publicidad es el alquiler de este negocio: si la apagas, deja de entrar gente.
Con nueve matrículas al mes pagas la estructura; lo que pase de ahí es tuyo.
Menos de un año, y esa velocidad es justo lo que hace que se monte sin mirar el riesgo.
Grabar, vender, atender la comunidad y sostener la publicidad. Lo último no se puede desatender ni una semana.
El cuello de botella no es la clase, es responder a los alumnos y mantener viva la publicidad.
Basta un sitio silencioso donde grabar, así que la partida de alquiler desaparece de la cuenta.
La gente se apunta cuando toma decisiones sobre su dinero, y eso pasa a principio de año y a la vuelta del verano.
Enseñar es libre; recomendar a un alumno concreto qué comprar, no.
La gran ciudad concentra el público con capital y es donde se hacían los eventos presenciales, pero el anuncio compite contra toda la oferta nacional y el coste por alumno sube.
El negocio se entrega online y se vende a toda España, así que la plaza no cambia la cuenta. Lo que la cambia es el canal y lo que cuesta traer a cada alumno.
Sin local que alquilar ni clientela de barrio que buscar, la ciudad pequeña no resta. El techo lo pone tu audiencia, no tu código postal.
Es el formato online habitual; el precio que se anuncia suele ser la cuota, no el total.
El Estudio Rolty
Comparar deja un ganador; falta bajarlo a tu ciudad. El estudio responde con datos de tu caso: cuánto facturan los que ya lo hacen, tus números año a año y un veredicto claro.